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Interés - 06/03/2021

Se enteró de que su alumna de 16 años había vuelto al hogar de menores y decidió adoptarla

Miriam y Néstor ya eran papás de dos hermanitos. Al conocer la historia de Camila, uno de los chicos dijo: “A los más grandes no los quiere nadie, así que tenemos que ayudarla”

Se enteró de que su alumna de 16 años había vuelto al hogar de menores y decidió adoptarla

No hay tiempos para el amor ni una sola manera de convertirse en padres, eso es lo que demuestra la historia de Miriam y Néstor que se conocieron en noviembre de 2010 y en diciembre de ese mismo año decidieron casarse. Él vivía solo en San Andrés de Giles, hasta que ella dejó su vida en Jáuregui y se mudó para allá. En julio de 2011 dieron el “sí” y comenzaron a soñar con ver correr niños por el campo.

“En 2009 se había muerto el papá de Néstor y, el mío falleció unos meses antes de casarnos, en 2011. Creo que un poco nos curamos las heridas juntos. Él me contó que había crecido allí y que quería formar una familia y decidí irme para allá para ejercer mi profesión de docente en una escuela de la zona”, explica Miriam a Somos Familia

Ella tenía un problema de fertilidad y, durante una consulta médica, un especialista advirtió que iba a tener inevitablemente embarazos de riesgo. “Decidí que este cuerpo no iba a traer hijos al mundo porque esa situación no era tolerable para mí. En mi familia, tengo tíos que fueron adoptados y con Néstor fuimos hablando sobre esa posibilidad. A él le costaba un poco más hacerse a la idea, pero juntos empezamos a investigar”.

 

Los papás de Néstor lo habían tenido de grandes y siempre los había sentido más abuelos que padres. Eso era algo que lo hacía replantearse, con el paso de los años, la posibilidad de tener hijos. “Mi límite eran los 35 años, pero pasaron también los 36 y los 37. A los 40, me puse bastante pesimista con respecto a la humanidad, hasta que encontré a una persona maravillosa y empecé a soñar con tener mi propia familia”.

Para él, desde un principio, la prioridad siempre fue ella y si tener un bebé implicaba algún riesgo para su salud, prefería vivir toda la vida sin hijos. “Sobre la adopción, nunca lo había pensado. Después siguieron pasando los años, tenía 41, 42, 43, 44 y a los 45 un día me levanté y la miré a Miriam. Le dije que teníamos que hacerlo: ‘vamos para adelante’”.

Fuente: TN

 

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